Descubre todas las maravillas de Islandia


Islandia es un país desconocido para muchos, pero tiene mucho que ofrecer. Las asombrosas puestas de sol, los fantásticos paisajes lunares, los glaciares y los géiseres no reconocidos, montañas y valles donde se entremezclan tonalidades como el malva, rosa, naranja y amarillo.
En pocas palabras, Islandia es un paraíso que deberías conocer.

Viajar a Islandia

Prepárate para la aventura
Si eres de los que andan en la búsqueda a la hora de vivir una nueva aventura y que esta sea realmente insuperable, haciéndote vivir situaciones inolvidables, tu mejor opción son los viajes a Islandia de Artic Yeti, donde te asesorarán sobre los sitios que debes visitar y resolverán cualquier duda que tengas.

Entre estos lugares que ver se encuentra la montaña Fimmvörðuháls, que emerge desde una sorprendente cascada hasta llegar al paisaje maravilloso del valle del Thor, atravesando los picos nevados del famoso volcán Eyjafjallajökull.

Si no deseas caminar 23 kilómetros a esa altitud, entonces experimenta el Stand Up Paddleboard desde Reikiavik o en el entorno mágico de un glaciar. Será sin lugar a dudas una experiencia inolvidable.
Los misterios de Islandia.

En Islandia y durante la época cercana al solsticio de verano, el sol jamás se pone, por lo que es de día las 24 horas. Al contrario de lo que muchos piensan, Islandia no siempre es tan frío, no obstante, a mediados de junio el termómetro rara vez supera los 18 grados.

El clima es tan extremadamente cambiante que en el espacio de dos horas puede hacer sol, te puede llover e incluso levantarse ráfagas de viento. Por lo tanto es necesario llevar contigo siempre una chaqueta impermeable con capucha, para resguardarse de las inclemencias del tiempo.
Algunos lugares que debes conocer
Seljalandsfoss
Las frías aguas del río Seljalandsá caen en forma de cascada en una hermosa laguna a 61 metros de profundidad. Pero lo más interesante es que tienes la oportunidad de caminar detrás de la cascada.
Monte Maelifell
El Monte Maelifell es una especie de cono volcánico que contiene cenizas y lava sólida. Maelifell se asienta en el borde del glaciar Mýrdalsjökull y está tapado de grimmia, una capa vegetal que cambia de color de acuerdo a la humedad del lugar.
Vatnajökull
Vatnajökull es el glaciar más grande que encontrarás en Islandia, sus cuevas de hielo te invitan a explorarlas.
Landmannalaugar
La alta actividad geotérmica en la zona recrea algunos de los paisajes más coloridos de Islandia. Landmannalaugar es como una pintura donde se observan montañas de distintos colores, como verdes, naranjas, rojos, negros, marrones y amarillos.
Lago Víti, Askja
El lago Víti  se formó de manera natural en el fondo de uno de los cráteres de Askja.  Su nombre significa "infierno", por la vieja creencia de que los grandes cráteres eran la entrada a ese tenebroso mundo de las tinieblas.

Es un lugar hermoso donde puedes disfrutar de sus cálidas aguas, ricas en minerales y si el clima te lo permite.
Westfjords
Muy pocos turistas visitan esta gran península en la parte noroeste de Islandia, lo que hace a Westfjords un destino adecuado para los que anhelan huir del ajetreo y el tumulto de la capital.

Es un lugar donde se encuentran algunos de los paisajes más increíbles de Islandia, además de contar con de una fauna diversa. Aunque los fiordos del oeste son quizás menos accesibles, vale la pena conocerlos.
La Aurora Boreal
La aurora boreal son luces de colores que pueden verse desde lugares que están en el extremo norte, como Islandia, Escandinavia, Alaska y el norte de Canadá.

Debido a su naturaleza, parece que las luces se mueven alrededor del cielo, como en una especie de baile, siendo este un espectáculo de la naturaleza digno de ser contemplado.
¿Cuándo ver la aurora boreal en Islandia?
La temporada oficial para ver auroras boreales en Islandia va de octubre a marzo, pero como con muchas otras cosas que tienen que ver con la naturaleza islandesa, no es algo que pueda afirmarse con exactitud, dado que se han podido ver las auroras boreales en meses distintos a los señalados.

Las condiciones ideales para verlas son cuando hace frío y está el cielo oscuro. El frío en sí no es un factor determinante, pero el cielo tiene que estar despejado, lo que suele suceder en las noches muy frías.

Descubre León en un día, qué visitar y hacer


Nacida en una llanura entre ríos, León debe su existencia a una legión romana que en ella se asentó en el siglo I de nuestra era. La huella de Roma fue indeleble. Tanto es así que el viejo León aún conserva las formas rectangulares de un campamento romano y parte de su muralla, hecha y rehecha a lo largo de los siglos, cuyo perímetro se puede recorrer comenzado el paseo junto a la catedral gótica de Santa María (siglo XIII).

Catedral de León, viajes y turismo

Sus formas esbeltas, la luz que inunda a raudales su espacio interior a través de las vidrieras de colores, su altura y el color de la piedra justifican que León se identifique con este templo – la pulchra leonina – en cuyos alrededores más o menos cercanos se concentra gran parte de la historia de la ciudad.

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La Colegiata de San Isidoro (siglo XII) es otra joya indispensables de la urbe. Sus orígenes se remontan a un templo dedicado a San Juan bautista y San Pelayo en el que los reyes Fernando y Sancha depositaron en el silo XI las reliquias de San Isidoro traídas de Sevilla. La iglesia actual, románica, fue edificada en el siglo XII y de esa misma época datan las pinturas que decoran las bóvedas de su Panteón Real, al que se ha dado el apelativo de capilla Sixtina del romanico.

Colegiata de San Isidoro, León

El tercer gran edificio que la ciudad tiene en su haber es el Convento de San Marcos, hoy Parador de Turismo, construido en época renacentista sobre un antiguo hospital de peregrinos cuya historia se remonta al siglo XII y que fue casa matriz de la Orden de Santiago.
Situado a la orilla del Bernesga, junto al vetusto puente que lo vadea, San Marcos era antiguamente el lugar donde León despedía a los peregrinos a Compostela.

Convento de San Marcos, Parador de León

Aunque la monumentalidad de los tres edificios citados justificaría por si sola una visita a León, la ciudad no agota su patrimonio con ellos. Deambular por sus calles, algunas reservadas a los peatones, le descubrirá al viajero casas solariegas, iglesias, palacios y rincones entrañables.

La Casa de Botines (XIX), construida por el arquitecto catalán Antoni Gaudi; el Palacio de los Guzmanes (XVI), sede de la Diputación de León; la iglesia de San Marcelo o el Ayuntamiento ocupan los alrededores de la Plaza de Santo Domingo, punto de encuentro entra la ciudad nueva y la vieja.


Por algunas de las pequeñas calles que parten de la calle Ancha (La Rúa, Varillas, Paloma) se alcanza en un delicioso paseo el conocido popularmente como Barrio Húmedo en el que se encuentran el Palacio del Conde Luna (XIV), el templo de Palat del Rey, la Plaza Mayor, el Caño Vadillo, el Torreón de los Ponce, la Casa de las Carnicerías (XVI) o las iglesias de San Martin y Santa María del Mercado (XII) cuya cabecera románica mira a una de las plazas más hermosas de toda la ciudad: La Plaza del Grano.

El convento de las Carbajalas, el monasterio de las Concepcionistas o la cerca medieval de la ciudad son algunos otros puntos inmediatos que descubrirá el viajero en su paseo en el que, además, tendrá oportunidad de conocer el ambiente cotidiano de la ciudad.

La Plaza Mayor de León

El mercado al aire libre que se celebra los miércoles y sábados, el rastro de los domingos, las fiestas de San Froilán a principios de octubre y las de San Juan y San Pedro en junio son algunas de las propuestas más interesantes que la urbe tiene para el viajero.

Además, claro está, de su tradicional gastronomía en la que reinan embutidos, pimientos, quesos, exquisitos guisos de patatas o legumbres, dulces y vinos de la tierra.
León está de moda, ¿te apuntas?


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