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Nos vamos de turismo a... Oslo en Noruega


Imágen de Oslo - Noruega

Como ciudad, Oslo tiene una historia que dura mil años (fue fundada por el rey Harald Hardrade en 1048), pero relativamente corta como capital de una nación independiente. Hace apenas 100 años que Noruega rompió su dependencia de Suecia. Antes había sido, durante cuatro siglos, una provincia del reino danés.
En 1624, tras un gran incendio que casi lo destruye, el centro es reconstruido, con sus calles anchas y rectas que parten del Castillo de Akershus, llamándose Christiania hasta 1925. Parte del centro ha sido levantado en los últimos 150 años. La calle principal Karl Johan, que nace en la Estación Central de tren y muere en el Palacio Real, y la zona portuaria con el fiordo al fondo, son los paseos favoritos del medio millón de habitantes (Noruega tiene 4.500.000).
Y también de los visitantes: el foráneo que experimente cómo la vida publica, con miles de personas y músicos de todas partes, resplandece por las calles en los florecientes meses de verano, no lo olvidará nunca. El cambio de estación resulta aquí fascinante.

Aker Brygge en Oslo - Noruega

Aker Brygge, un moderno centro cultural y comercial con botes deportivos amarrados en el muelle, se levanta donde antes existía un astillero naval, ironía de un tiempo nuevo en un país donde estos eran una de las principales fuentes de trabajo.
En los últimos 15 años se ha producido una explosión de lugares de recreo en la hasta entonces algo provinciana y recatada ciudad: cafés, restaurantes, bares…
Grünerløkka, uno de los lugares predilectos de la juventud (40.000 universitarios), es buen ejemplo. Este viejo barrio proletario está siendo reconstruido sin perder su estilo. Allí y en otros rincones se reflejan los cambios más positivos gracias a la confluencia de diversas culturas: europeos y norteamericanos, pero también paquistaníes, turcos, latinoamericanos…
Restaurantes y tiendas con productos de todo el mundo no son ya algo casual.
Hay una actividad cultural que refleja la creciente internacionalización: clubes para bailar tango, salsa o flamenco, festivales de rock o jazz están incorporados a la oferta del esparcimiento.
Pero Oslo ha conservado también aspectos de su acervo cultural: se aprecia cuando miles de noruegos se dirigen con sus esquíes hacia bosques, montañas y campos (Marka). Su orgullo no es sólo el centro urbano, sino también el hermoso contorno. Vivir inmersos en la naturaleza es vivir en Oslo.

En Oslo son muy aficionados a la naturaleza y el esquí